lunes, 11 de junio de 2012

FAHRENHEIT 451: EL LEGADO DE RAY BRADBURY


Fahrenheit 451 es una novela distópica publicada en 1953 por el escritor estadounidense Ray Bradbury. El título hace referencia a la temperatura en la escala de Fahrenheit (°F) a la que el papel de los libros se inflama y arde, equivalente a 233º C. La película homónima de 1966, basada en dicha novela, fue dirigida por François Truffaut. Años después Michael Moore utilizó ese título, transformado, para uno de sus documentales, algo por lo que Bradbury protestó.

Argumento
Montag es un bombero. En la sociedad imaginada por la novela, de carácter distópico, los bomberos tienen la misión de quemar libros ya que, según el gobierno, leer impide ser felices porque llena de angustia; al leer, los hombres empiezan a ser diferentes cuando deben ser iguales, el cual es el objetivo del gobierno, que vela por que los ciudadanos sean felices para que así no cuestionen sus acciones y los ciudadanos rindan en sus labores.
Al principio de la novela el país de Montag está al borde de la guerra. Este conoce a una muchacha llamada Clarisse, que es señalada como loca por pensar. Clarisse cuenta que a ella y a su familia los tachan de "antisociales" porque formulan preguntas, en lugar de que su entorno las pregunte y las respondan ellos mismos. Es esa joven la que empieza a generar en Montag la duda sobre si verdaderamente es feliz, además de despertarle la curiosidad acerca de los libros. El jefe de Montag, Beatty, le dice que los libros sólo sirven para hacer sentir mal a las personas. Es un hombre astuto que sigue los ideales utópicos del gobierno, confiando plenamente en el sistema que rige a toda la sociedad.
Montag acude a un incendio en el que había que quemar una casa de una mujer anciana que tenía una biblioteca. Antes de echar el queroseno, Montag toma un libro y se lo lleva escondido. La anciana no sólo se rehúsa salir de su casa, sino que es ella misma quien le prende fuego con una cerilla, porque piensa que es mejor morir con sus libros que vivir en la ignorancia. Esto impacta más a Montag y le hace pensar en cuanto han de valer los ideales por los que lucha aquella gente, cosa que aumenta su curiosidad.


La esposa de Montag, Mildred, ha sido manipulada desde siempre por los ideales que el gobierno ha planteado en los ciudadanos, así como Montag, hasta que conoció a Clarisse.
Montag se acuerda de un viejo que conoció en el parque, un profesor de literatura llamado Faber. Como Montag tenía una colección de libros escondida, fruto de una curiosidad que había incrementado desde ese encuentro, se lleva un ejemplar de la Biblia, como carnada para Faber. Le plantea al viejo profesor la necesidad de luchar para que los libros permanezcan sobre la ignorancia.
Diseñan un plan entre los dos para cumplir este objetivo. Faber planea contactar con un impresor desempleado y con varios académicos exiliados amigos de él. Le da a Montag un dispositivo para que se puedan mantener comunicados y sigan diseñando el plan, además de las ansias de Faber de oír los argumentos que ofrece Beatty.
Al llegar a su casa, Montag encuentra a Mildred y a unas amigas hablando con la "familia". Molesto por su ignorancia y por ver que son incapaces de dar cariño incluso a sus maridos e hijos, saca un libro de poemas y lee uno. Una de las amigas se pone a llorar y otra se enoja con él. Faber le reprocha por haber hecho esto, ya que lo considera un error y una gran imprudencia. Tras esto se va a trabajar a la estación de bomberos.
Suena un aviso de alarmas y marchan a atenderla. Cuando llegan al lugar Montag ve horrorizado que es su propia casa.
Al llegar, sale Mildred corriendo y se va en un taxi. Beatty le revela a Montag que fue ella quien hizo la denuncia, pero que sus amigas ya habían hecho otra. Le ordena quemar él mismo la casa junto con los libros. Beatty empieza a golpear y a provocar a Montag y cuando se da cuenta del dispositivo con el que Montag se comunicaba con Faber lo apaga, lo guarda en su bolsillo y le dice que va a seguir su señal para encontrar a Faber. Enfurecido, Montag quema vivo a Beatty con el lanzallamas.
Montag huye. A pesar de que se había organizado una intensa búsqueda por parte de las autoridades, Montag logra escapar al bosque, dando con un grupo de personas llamados hombres libro, que resultan ser académicos dirigidos por un hombre llamado Granger. Granger le cuenta que la misión de ellos es ir por los bosques, teniendo conocimiento de los libros y memorizarlos para transmitirlos oralmente y así, un día, poder imprimirlos.
FUENTE: WIKIPEDIA





viernes, 30 de marzo de 2012

MATEMÀTICAS, NO A LAS PRIMERAS HORAS


León Trahtemberg:

"Saquen matemáticas de la primera hora"
Los directores escolares que se basan en saberes tradicionales tienden a reservar las primeras horas de las mañanas para lo que consideran los cursos que requieren mayor concentración mental, usualmente los de ciencias y especialmente matemáticas, bajo la presunción de que con la mente despejada se facilitará el aprendizaje de los alumnos. Esto no solo es discriminatorio contra los cursos de humanidades, arte, idiomas y ciencias sociales, sino que además parece contraproducente.
Dos corrientes de evidencias cuestionan esa estrategia. La primera, la del reloj biológico de los adolescentes, que señala que a esas horas de la mañana aún están "medio dormidos" por falta de sueño y por tener un ciclo biológico distinto al de los adultos. Los adolescentes se despiertan mentalmente más tarde que los adultos.
La segunda viene de los estudios que señalan que las actividades físicas al iniciar el día, mejoran el desempeño escolar académico porque aumentan la cantidad de sangre que llega al cerebro y a la vez la oxigena. Además, reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y con ello mejora la conducta y concentración en clase. (Podríamos agregar también el valor del relajamiento inicial de alumnos tensos). Por lo tanto, cuánto más temprano mejor.
Esto último está corroborado por el resultado de una investigación del Dr. Amika Simgh y sus colegas holandeses. Revisaron 14 estudios con más de 12,000 niños de 6 a 18 años de edad, a quienes acompañaron por períodos de tiempo entre 8 semanas y 5 años. Doce en Estados Unidos, uno en Canadá y uno en Sudáfrica. Concluyeron que los niños deben ser activos al menos una hora diaria por razones de salud ("Academic performance at school linked to exercise", BBC Health News 3/1/ 2012)
En realidad, nada de esto es nuevo, ya los japoneses lo practican hace décadas. Ya empiezan a haber colegios peruanos que inician el día con sesiones colectivas de gimnasia o yoga. Lo importante es que reconozcamos que hay muchas cosas que se hacen en la escuela "porque siempre se ha hecho así" que merecen ser revisadas a la luz de los hallazgos científicos.


domingo, 25 de marzo de 2012

ALFABETISMO CIENTÍFICO

Para Shamos (1995), alfabetismo científico es el pensar científicamente a diferencia del pensamiento común y nos propone que esto sólo se logrará a través de una educación científica seria, tanto de los propios profesores como de los alumnos, desde los primeros grados escolares.  Él define tres tipos de alfabetas científicos:
-     Alfabeta científico cultural. Basándose en las ideas de Hirsch, Shamos define este tipo como aquella  persona  que  posee  un  conocimiento  pasivo  de  los  términos  científicos, cierta familiaridad con algo del lenguaje utilizado en la ciencia.
-     Alfabeta científico funcional. Idea asociada con los trabajos de John Miller, director del International Center for the Advancement of Scientific Literacy. Este tipo de alfabeta involucra una habilidad para usar los conceptos de la ciencia tal y como se muestran en la vida diaria y tiene  la  suficiente  preparación  para  leer  artículos  en  periódicos  que  poseen  contenido científico.
-     Alfabeta científico verdadero. Noción muy similar a aquella de Dewey de un “estado mental científico”. Involucra no sólo una comprensión  profunda de los conceptos científicos, sino también una habilidad para hacer por lo menos algo de matemáticas. En este aspecto James Trefil (1996) propone que se le llame a este tipo “competitividad científica”

Un tipo adicional a los anteriores es el propuesto por John Miller, citado en Polino (1999), al que llama alfabeta científico cívico y que en su libro percepciones del público ante la ciencia y la tecnología dice: “(...) la alfabetización científica cívica es  multidimensional (...)  implica  tres  dimensiones relacionadas: un vocabulario básico de términos y conceptos científicos suficiente como para poder leer opiniones divergentes en los periódicos, una comprensión del proceso de investigación científica, y una comprensión de las repercusiones de la ciencia y la tecnología en los individuos y la sociedad”.

En cuanto al tipo de alfabeta funcional  descrito  por Shamos,  vale la pena  mencionar  lo que comenta Polino (1999) sobre el analfabetismo funcional tradicional: (...) incluso dejando a un lado a los países más pobres del mundo, una proporción considerable de población de los países industrializados está  en condiciones  de analfabetismo  funcional. Son  personas  que  no poseen  ciertas  competencias mínimas para desenvolverse en las sociedades contemporáneas: por ejemplo, usar un fax o una computadora. (...)  Este analfabetismo funcional contribuye a agravar más la situación del analfabetismo científico: “para millones de adultos que no están alfabetizados funcionalmente, el mundo de la ciencia está tan alejado como el planeta Plutón”.

Por  otro  lado,  para  Francisco  Ayala,  ex  presidente  de  la  AAAS  y  miembro  del  Comité  de Consejeros del presidente Clinton, hoy debe entenderse como alfabetismo científico “un conocimiento del quehacer cotidiano de la ciencia”, siendo “analfabetas científicos quienes carezcan de los conocimientos suficientes  para poder responder  a los planteamientos  técnicos que influyen de forma significativa  en nuestra vida cotidiana y en el mundo de la actividad política”.

Esta última opinión la comparten  Robert Hazen y James Trefil en su libro Science Matters Achieving  Scientific  Literacy  (1991)  en  donde  expresan:  “el  alfabetismo   científico  constituye  el conocimiento que una persona requiere para entender decisiones públicas. Es una mezcla de hechos, vocabulario, conceptos, historia y filosofía.  No es el conocimiento especializado de los expertos, pero sí el conocimiento más general y menos preciso usado en los discursos políticos.   Si una persona puede entender las noticias del día relacionadas con la ciencia, si puede poner artículos con titulares acerca de la ingeniería genética y del agujero de ozono en un contexto significativo y, en general, si puede tratar las noticias  acerca  de  la  ciencia  en  la  misma  manera  que  trata  todo  lo  que  viene  sobre  su  horizonte, entonces esa persona es un alfabeta científico”.

Para  Rutherford  y Ahlgren  (1990),  director  y director  asociado  respectivamente,  del  proyecto 2061, el alfabetismo científico incluye el estar familiarizado con el mundo natural, entendiendo cómo la ciencia, las matemáticas y la tecnología son empresas humanas que dependen una de otra, y ser capaz de usar conocimiento y maneras de pensar científicas para propósitos personales y sociales.

Complementando  las  definiciones  anteriores,  revisemos  la  que  se  propone  en  el  documento National Science Education Standards (NRC, 1996): “Alfabetismo  científico significa que una persona puede preguntar, encontrar o determinar respuestas a preguntas derivadas de la curiosidad acerca de las experiencias  diarias.   Significa  que una persona  tiene la habilidad  para describir,  explicar,  y predecir fenómenos naturales.   Implica que una persona pueda identificar aspectos científicos que soportan las decisiones de tipo local o nacional y exprese opiniones al respecto sustentándose tanto científica como tecnológicamente”.

Habilidades y conocimientos para el alfabetismo científico:

La pregunta que surge en este momento es la siguiente: ¿qué habilidades y conocimientos se requieren para que una persona sea considerada como un alfabeta científico?; analicemos en primera instancia el caso Canadiense, para las escuelas de Saskatchewan se ha reformado el currículum de primaria y secundaria al definir el alfabetismo científico sustentado bajo siete dimensiones. De manera muy general, estas dimensiones indican que la ciencia permitirá al estudiante:

-     Entender la naturaleza de la ciencia y del conocimiento científico como una  única forma de conocer.
-     Entender  y  aplicar  con exactitud  los  conceptos  científicos,  principios,  leyes  y  teorías  al interactuar con la sociedad y el medio ambiente.
-     Utilizar procesos de la ciencia en la solución de problemas, al hacer decisiones, y para un mayor entendimiento del mundo.
-     Entender y apreciar la empresa conjunta de la ciencia y la tecnología y las interrelaciones entre ellas en el contexto de la sociedad y el medio ambiente.
-     Desarrollar numerosas habilidades de manipulación asociadas con la ciencia y la tecnología, especialmente con medidas.
-     Interactuar con los diversos aspectos de la sociedad y el medio ambiente en formas que sean consistentes con los valores que sustentan a la ciencia.
-     Desarrollar una visión  única  de la tecnología, la sociedad y el medio  ambiente como un resultado de la educación científica, y continuar extendiendo este interés y actitud a lo largo de su vida.

Una segunda opinión es la contenida en el documento Science for All Americans (AAAS, 1989) que se expresa que una persona letrada científicamente debe entender y/o saber que:

-     El mundo es comprensible.
-     Las ideas científicas están sujetas a cambios.
-     El conocimiento científico es durable.
-     La ciencia no puede proveer respuestas completas a todas las preguntas.
-     La ciencia demanda evidencia.
-     La ciencia es una mezcla de lógica e imaginación. La ciencia explica y predice.
-     Los científicos tratan de identificar y evitar el sesgo.
-     La ciencia no es autoritaria.
-     La ciencia es una actividad social compleja.
-     Existen principios éticos generalmente aceptados en la conducta de la ciencia.

Todo lo anterior bajo la posesión, por lo menos en un cierto grado, de algunos de los valores, actitudes y habilidades característicos de la ciencia, por ejemplo:

-     Habilidades computacionales, incluyendo  la habilidad  para hacer ciertos cálculos mentales rápidos  y  exactos; realizar cálculos usando papel y lápiz y  calculadoras  electrónicas; y estimar respuestas aproximadas cuando sea apropiado y comprobar la racionalidad de otros cálculos.
-     Habilidades de comunicación, incluyendo la habilidad para expresar ideas   básicas, instrucciones, e información claramente tanto en forma oral como escrita; organizar la información en tablas y gráficas simples y dibujar diagramas simples.
-     Habilidades de respuesta crítica que permitan a las personas juzgar  cuidadosamente  las aseveraciones – especialmente aquellas que involucran a la ciencia – hechas por publicistas, figuras públicas, organizaciones,  y los medios de noticias y entretenimiento, y someter sus propias opiniones al mismo tipo de escrutinio siendo menos susceptible al prejuicio y racionalización.

Bajo esta misma tónica, el mismo documento Science for All Americans (AAAS, 1989) indica que los conocimientos básicos que debe poseer un alfabeta científico son:

-     La estructura y evolución del universo, con unos énfasis en la similitud de materiales y fuerzas encontrados en todos lados, el poder de unos principios generales (tales como la gravitación universal y la conservación de la energía).
-     Las  características  generales  del planeta Tierra,  incluyendo  su  localización,  movimientos, origen y recursos; la dinámica por la cual su superficie es formada y transformada; el efecto de los organismos vivientes  sobre  su  superficie  y  atmósfera;  y  cómo  sus tierras,  ríos  y océanos, clima y recursos tienen una influencia sobre y cómo viven las personas, y cómo se ha desarrollado la historia humana.
-     Los conceptos básicos relacionados con la materia, energía, fuerza y movimiento,  con un énfasis  sobre su uso en modelos  para explicar  un vasto y diverso  arreglo de fenómenos naturales desde el nacimiento de las estrellas hasta el comportamiento de las células.
-     La rica diversidad de los organismos de la Tierra y la sorprendente similitud en la estructura y funciones de sus células, la dependencia de las especies sobre otras y sobre el ambiente físico, y el flujo de materia y energía a través de los ciclos de la vida. La evolución biológica, concepto basado en la extensa evidencia geológica y molecular, como una explicación de la diversidad y similitud de las formas de vida y como  un principio organizador central para toda la biología. La estructura básica y funcionamiento del cuerpo humano, visto como un sistema de células  y órganos  que sirven  a las funciones  de obtención  de energía  a partir de los alimentos, protección contra daños, coordinación interna y la reproducción.
-     La  naturaleza  de  las  tecnologías, incluyendo  la  agricultura,  con  un  énfasis  tanto  en  la revolución agrícola de tiempos antiguos como en los efectos de la productividad agrícola del siglo XX con el uso de tecnologías biológicas y químicas; la adquisición, procesamiento, y uso de materiales y energía, con particular atención a la Revolución Industrial y a la actual revolución en la manufactura basada en el uso de computadoras; y el procesamiento de la información y las  comunicaciones, con énfasis en el  impacto de computadoras y comunicaciones electrónicas en la sociedad contemporánea.
 
ALFABETISMO  CIENTÍFICO  Y  EDUCACIÓN
Ignacio Cabral Perdomo
División de Profesional
Campus Central de Veracruz, México


domingo, 25 de diciembre de 2011

ALFABETIZACIÒN AMBIENTAL

El presente artículo pretende definir el significado de Alfabetización Ambiental (AA) y la relación entre la sociedad y la Educación Ambiental (EA). Partimos de la definición de alfabetizar según el Diccionario de la RAE, “Enseñar a leer y a escribir”.

El hombre es un ser eminentemente social, generando intercambios de información e interactuando en la sociedad y a la vez generando cultura. Desde el punto vista de la EA esta información, tiene que lograr la concientización y sensibilización,  para lograr el cuidado y la protección de nuestro entorno ambiental de manera sustentable. Por lo tanto, AA es parte fundamental para entender y construir la práctica social. Es decir aprender a leer los diferentes procesos y sistemas biológicos, ecológicos, naturales y ambientales, que nos presenta nuestro planeta tierra.  El no saber leer e interpretar este contenido, es prácticamente ser analfabeto ambiental.

El manejar o poseer este tipo de alfabetización puede ayudarnos a entender muchos de nuestras acciones, pasivos y activos, que como especie altamente consumidora y generadora de contaminantes que abusa de la explotación de sus recursos naturales perjudicando a la flora y fauna de su entorno urbano o rural. Este es un aprendizaje personal y social, una manera de incitar para motivar a generar "conciencia” para conservar nuestros ecosistemas y lo poco que nos queda de nuestros recursos naturales; así también, mejorar la calidad de vida,  optimizar técnicas  de  trabajo  y  de  producción sustentable.



El saber leer nuestro ambiente, usando nuestros sentidos y el sentido común descubrimos que podemos interpretar nuestro alrededor o contexto. El entorno social nos presenta diversas formas de lectura, la cual se debe entender y comprender para realizar una actividad o acción que permita proteger el medio ambiente. El analfabeto ambiental es aquella persona que no sabe o no hace nada en favor de la protección y conservación ambiental.

La EA es la encargada de proporcionar estrategias y técnicas para leer la información ambiental, generando conciencia y sensibilizando para el cuidado y protección de nuestro medio ambiente. Formas de no saber leer nuestro ambiente, entorno o contexto:

-          Arrojar basura o desmote en cualquier lugar.
-          Regar jardines públicos con agua potable.
-          Gastar el agua de manera irresponsable.
-         
Estas son formas caseras de contaminar y desperdiciar el recurso natural agua. Lo irónico es que conocemos que debemos cuidar nuestros recursos naturales, pero no lo practicamos. Sin embargo, también existe la contaminación a nivel macro o industrial, urbano o rural. Como sucede en la Av. Abancay en Lima; otro ejemplo, la contaminación minera en los diferentes departamentos del Perú. Contextos donde falta la lectura ambiental, es decir la Alfabetización Ambiental.





domingo, 16 de octubre de 2011

ALBAFETIZACIÓN ACADÉMICA




La definición tradicional de alfabetización ha sido superada por nuevas concepciones que responden a los retos que plantea la Sociedad de la Información.
Las transformaciones producidas en nuestras sociedades durante los últimos años han puesto en evidencia que el concepto tradicional de alfabetización, entendida como el dominio de la palabra escrita, ya no es suficiente en el contexto en que nos hallamos inmersos, la Sociedad de la Información o Sociedad del Conocimiento. Actualmente, el “aprender a aprender” y la formación permanente se han vuelto un requisito fundamental tanto en el nivel educativo básico como en la educación superior.
Una definición de alfabetización académica
La denominada “alfabetización académica” responde a estas nuevas demandas, pero la implementación de proyectos para su desarrollo constituye una tarea de gran complejidad. Esta temática ha sido abordada por autores como Paula Carlino, dada su importancia en la formación de los estudiantes, los cuales se convertirán a mediano plazo en nuevos profesionales de sus respectivas disciplinas.
También denominada como alfabetización terciaria o alfabetización superior, Carlino (2003) la define como “el conjunto de conceptos y estrategias necesarios para participar en la cultura y el discurso de las disciplinas así como en las actividades de lectura y escritura requeridas para aprender en la universidad”.

La relación entre alfabetización académica y alfabetización informacional
Sin embargo, no es posible ubicar el desarrollo de las competencias propias de la alfabetización académica en un compartimiento estanco, sino que la misma se complementa con la llamada “alfabetización informacional”. Podemos definir a esta última como la adquisición de aquellas habilidades que permiten reconocer una necesidad de información, así como también encontrar dicha información, evaluarla, utilizarla y comunicarla de manera efectiva.
En tanto la alfabetización informacional es un término más amplio y abarcativo, una persona alfabetizada en información es capaz de localizar la información que necesita, como así también de determinar su relevancia y precisión, y aplicarla en la solución de problemas y en la toma de decisiones.
Por lo tanto, desde una concepción que va más allá de la tradicional, cuando en la actualidad describimos a una persona alfabetizada nos referimos a aquella que posee las competencias necesarias para ser un aprendiz independiente a lo largo de su vida, es decir que está capacitada para “aprender a aprender”.
Algunas características propias de la alfabetización académica
Es así que la alfabetización en información y la alfabetización académica poseen muchos puntos de contacto, incluyendo aquello que respecta a la formación permanente. Sin embargo, esta última apunta directamente a prácticas de lenguaje y pensamiento enmarcadas en el ámbito académico.
Es decir que la alfabetización académica se refiere a una forma particular de razonar y comunicarse de aquellos individuos pertenecientes a una comunidad académica determinada, con el objetivo de dar a conocer sus investigaciones, sus proyectos y las conclusiones a las que han arribado, contribuyendo con ello al crecimiento del saber de su disciplina.
Esta concepción de la alfabetización académica también implica aquel proceso por medio del cual se logra la integración a dicha comunidad científica y/o profesional, mediante la apropiación de su cultura discursiva. Así, Carlino compara la llegada de un estudiante universitario a la disciplina como la incursión de un inmigrante a una cultura nueva, en la que deberá aprender a interactuar adecuadamente y de cuyo discurso deberá apropiarse.
Consideraciones finales sobre la alfabetización permanente
La escritura no sólo puede servir como medio de expresión de pensamientos y de transmisión de conocimiento, sino que constituye también un instrumento que permite analizar, transformar e incrementar el propio saber. La concepción tradicional de alfabetización en la producción de textos presenta serias limitaciones, dando lugar a una idea más amplia que ya no se remite únicamente a las habilidades aprendidas durante la escolaridad básica y obligatoria, sino que es necesario aprender a lo largo de toda la vida.
La alfabetización informacional permanente es un requisito para desenvolverse en nuestras cambiantes sociedades, y el ámbito académico no escapa de estas nuevas condiciones; es por ello que en el nivel superior la alfabetización académica de los estudiantes debe ser promovida desde las instituciones, ya que para ellos es tan necesario aprender los conceptos de sus disciplinas como las prácticas discursivas propias de las mismas

ALFABETIZACIÓN EMERGENTE

Uno de los temas que causa mucha preocupación en el ámbito educativo en nuestro país y en Latinoamérica es el problema de la lectura y la escritura.  Sin embargo,  estoy seguro, que la enseñanza aprendizaje debe tener como base la etapa de la niñez. Investigando diversos enfoques pedagógicos educativos, encontramos una compilación titulado: “Conexiones entre lectura y escritura” de los autores J. Irwin y M.A. Doyle.

Esta compilación toma como referencia para el tema de la lectura y escritura el trabajo realizado por Elizabeth Sulzby y June Barnhart; titulado: La evolución de la competencia académica: todos nuestros niños emergen como escritores y lectores”[1] Según los autores: “La lectura ha sido con frecuencia un tópico controvertido para los jardines de infantes: ¿Debe enseñarse a leer a los niños de jardín? ¿Cuándo? ¿Cómo? La alfabetización emergente sugiere que estas preguntas no son apropiadas. Primero debemos preocuparnos por la escritura y no sólo por la lectura. Segundo, la lectura y la escritura están interrelacionados; por ello, podemos decir que el niño se alfabetiza, refiriéndonos tanto a la lectura como a la escritura. Tercero se han propuesto varias definiciones de alfabetización emergente (Manson &Allen, 1986; Morrow, 1989; Teale, 1987; Teale & Sulzby, 1986) y todas concuerdan que en que los niños pequeños saben mucho sobre lectura y escritura mucho antes del jardín de infantes, de modo que cualquier argumento sobre cuándo comenzar con la alfabetización es opinable. Ya ha habido mucha enseñanza y aprendizaje en el àmbito hogareño (Taylo, 1987; Teale, 1986), incluso en los hogares con bajos ingresos (Heath, 1983; Sulzb & Teale, 1987; Teale, 1986).
Sulzby (1983,1988) ha definido a la alfabetización emergente como “las conductas de lectura y escritura de los niños pequeños que preceden a la alfabetización convencional y luego evolucionan hacia ella”. Sulzby sostiene que estas conductas son parte legítima de la alfabetización, que son de naturaleza conceptual y que son evolutivas. Ya que las conductas emergentes de lectura y escritura de los niños son evolutivas, los docentes pueden empezar a explicar a un padre ansioso qué puede significar una conducta determinada (por ejemplo, garabatear) e ilustrar el progreso del niño comparando muestras de trabajos de todo un año…” (Pág. 151).
Esto quiere decir que los niños tienen su propia forma de leer y escribir; por ejemplo cuando decimos a un niño de cinco años, lee sin saberlo, este  lee un texto de acuerdo a su manera, sin conocerlo, de la misma manera  sucede con la escritura. Sin embargo, para los adultos o algunos docentes esta “forma de leer y escribir no significa nada”, perdiendo una excelente oportunidad para iniciar la alfabetización convencional y tal vez fomentar la lectura y escritura en los niños que se reflejará en la adultez.


[1] Este artículo pareció por primera vez en The Developing Kindergarten: Progrms, Children and Teachers, editado por Judy Spitler McKee y publicado por la Asociaciòn de Michigan para la Educaciòn de los niños Pequeños.

martes, 11 de octubre de 2011

CAPACITANDO A LAS SECRETARIAS DE LIMA SUR EN LA CATEDRAL SAN PEDRO DE LURÍN


El Instituto Superior Tecnológico Diocesano "SAN JOSÉ DEL SUR”, localizado en Lurín, organiza el primer seminario denominado: "Técnicas secretariales para una Gestión Eficiente y Eficaz", este evento convoca a todas las profesionales, especialmente a las secretarias de Lima Sur para obtener las competencias necesarias y enfrentar el campo laboral con éxito.  

PROGRAMA GENERAL
HORA
MIÉRCOLES
JUEVES
VIERNES
6:30 – 7:30
TÉCNICAS GENERALES DE LA REDACCIÓN ACTUAL
USO DE TECNOLOGÍAS Y PROGRAMAS COMPUTERIZADOS  ACTUAL
ATENCIÓN AL CLIENTE
7:30 – 7:45
COFEE BREAK
8:00 – 9:00
TÉCNICAS GENERALES DE LA REDACCIÓN ACTUAL
USO DE TECNOLOGÍAS Y PROGRAMAS COMPUTERIZADOS  ACTUAL
ATENCIÓN AL CLIENTE

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CATEDRAL DE SAN DE LURIN